El sueño es vida, breve ensayo comparativo

El
ceder de la literatura a las emociones, a la pasión, al sentir antes del pensar
ocasiona eventos literarios interesantes y merecedores de análisis en su
estructura y en su objetivo. Es importante recordar que las emociones, la
pasión, y el sentir están complejamente conectados con aquel concepto freudiano
–cuestionable, sin duda – del subconsciente. Nuestras reacciones a la vida
cotidiana no están dominadas por la razón como desearíamos que fuese, en
realidad nuestras reacciones son encaminadas por aquel universo -o para algunos
limbo- que conforma nuestra experiencia. La irracionalidad frente a la razón es
el principal tema a tratar en el presente ensayo.

            La tesis que se postula en este caso
es que tanto Calderón de la Barca como Julio Cortázar –separados
significativamente en tiempo- tratan este tema, el subconsciente y lo plasman
como algo que ahora dado los eventos culturales podríamos clasificar como
surreal. En realidad es solamente una expresión de la conciencia mediante
elementos fuera de lo –si tal cosa existe- “ordinario”.

            Calderón de la Barca, madrileño
nacido en 1600 fue uno de los dramaturgos, escritores y poetas mas
representantes del la corriente barroca del culteranismo con obras como La vida es sueño, El gran teatro del mundo,
La aurora en Copacabana
y un sinfín de otras obras dejó una huella firme en
la historia de la literatura.

            Virando hacia el nuevo mundo y
acercándonos a nuestro presente tenemos a Julio Cortázar, argentino que conoció
la luz en 1914 en Bélgica y nacionalizado Francés fue una de las primeras y
principales figuras del surrealismo que lograba pequeños relatos cuyas
dimensiones no correspondían con su impetuosa profundidad psicológica.

            Puntualmente compararemos el cuento Ómnibus, una obra representante del
realismo mágico con la obra de teatro
Circe, que se podría considerar como
una tragicomedia.

            La primera muestra sustentando la
tesis es que ambos autores crean personajes que crean ambientes tensos, en los
que el lector puede suponer que algo no es normal. El pensamiento de estos
personajes se interna en el sueño, en la fantasía.

            ¿Qué es la vida?  Un frenesí.

            ¿Qué es la vida?  Una ilusión,

            una sombra, una ficción,

            y el mayor bien es pequeño;

            que toda la vida es sueño,              

            y los sueños, sueños son. (De la
Barca, segundo acto)

   La
madre decía que Delia había jugado con arañas cuando chiquita. Todos se
asombraban, hasta Mario que les tenía poco miedo. Y las mariposas venían a su
pelo -Mario vio dos en una sola tarde, en San Isidro-, pero Delia las
ahuyentaba con un gesto liviano. Héctor le había regalado un conejo blanco, que
murió pronto. (Cortazar, ciudadseva.com)

También
se hace referencia asesinatos irracionales por parte de los protagonistas que
se disuelven entre lo pasional y la locura.

   Cuando
le tiró los pedazos a la cara, Delia se tapó los ojos y empezó a sollozar,
jadeando en un hipo que la ahogaba, cada vez más agudo el llanto, como la noche
de Rolo; entonces los dedos de Mario se cerraron en su garganta como para
protegerla de ese horror que le subía del pecho, un borborigmo de lloro y
quejido, con risas quebradas por retorcimientos, pero él quería solamente que
se callara y apretaba para que solamente se callara; la de la casa de altos
estaría ya escuchando con miedo y delicia, de modo que había que callarla a
toda costa. A su espalda, desde la cocina donde había encontrado al gato con
las astillas clavadas en los ojos, todavía arrastrándose para morir dentro de
la casa, oía la respiración de los Mañara levantados, escondiéndose en el
comedor para espiarlos, estaba seguro de que los Mañara habían oído y estaban
ahí contra la puerta, en la sombra del comedor, oyendo cómo él hacía callar a
Delia. (Cortazar, ciudadseva.com)

CLOTALDO:                      Yo de esta suerte             librar mi vida espero. SEGISMUNDO:
Quita la osada mano del acero. CLARÍN:    
Hasta que gente venga,             
que tu rigor y cólera detenga,             no he de soltarte. ROSAURA:                   ¡Ay cielos! SEGISMUNDO:                             ¡Suelta,
digo!             Caduco, loco, bárbaro,
enemigo,             o será de esta
suerte:                                   
  Luchan                          el darte agora entre
mis brazos muerte. ROSAURA:    Acudid
todos presto,             que matan a
Clotaldo.                                         Vase ROSAURA. 
Sale ASTOLFO a tiempo que cae CLOTALDO a sus pies, y él se pone en medio  (De la Barca, segundo acto)

Ambos
textos también hacen uso de desenlaces que frustran al lector, bruscamente
cortados como si de un sueño se tratara retando la realidad que el lector
consideraría como normal pero creando la suficiente verosimilitud para crear un
impacto psicológico.

            Y cuando no sea,    

           
el soñarlo sólo basta;

            pues así llegué a saber

            que toda la dicha humana,

            en fin, pasa como sueño,

            y quiero hoy aprovecharla  

            el tiempo que me durare,

            pidiendo de nuestras faltas

            perdón, pues de pechos nobles

            es tan propio el perdonarlas. (De la Barca,
tercer acto)

En
conclusión, podemos decir que poco a poco la literatura profundiza en aspectos
psicológicos del lector pero mas importante aún, aquellos de los protagonistas
para no solo crear grandes historias pero también para crear grandes ambientes
y mundos que le dan una enorme profundidad a la obra en cuestión.

Bibliografía

“Tercer
Acto.” Bibliotecas Virtuales – Comunidad Literaria y Textos en Línea.
N.p., n.d. Web. 16 Nov. 2011.
<http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/literaturaespanola/calderon/Lavidaessueno/terceracto.asp>.

“Circe – Julio
Cortázar – Ciudad Seva.” Luis López Nieves – Ciudad Seva – Escritor
Latinoamericano. N.p., n.d. Web. 16 Nov. 2011.
<http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/cortazar/circe.htm>.

Barca, Pedro, and Fausta Antonucci.
La vida es sueño

Bestiario. Madrid,
España: Punto de Lectura, 20061951. Print.

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