Un nuevo juramento médico para un nuevo mundo salvaje

En la carrera mis compañeros recitaron el juramento hipocrático – yo no -. Creo que es un poco obsoleto, y que nuestra nueva realidad nos exige nuevos votos. Me agradó el juramento que encontré en el libro La tradición médica de Luis Pando Orellana. A continuación se los comparto:

Yo juro por mi vida misma amar y respetar al ser humano en general pero, muy particularmente a aquéllos que me sean encomendados para la atención de sus problemas tanto biológicos, psicológicos y sociales, sin distingo de sexo, edad, raza o condición política y social, así como de creencias religiosas o fronteras.

Asimismo me comprometo dentro del limite de mis capacidades a estudiar y comprender la problemática de mis pacientes sobre la premisa básica de “primero no hacer daño”. Con método científico, evaluaré y ponderaré todos los factores conducentes a su enfermedad incluyendo el considerar a la familia y a la sociedad c omo pacientes. Que utilizaré sin escatimar los medios a mi alcance, sin miedo a preguntar, a decir no sé y sin temor al ridiculo: Siempre pensando en salvaguardar la integridad física, mental y social de mis pacientes antes que la mía propia. Que no existirán en mi pensamiento, ideas y expresiones tales como siempre, nunca o quién sabe.

Que asumiré la responsabilidad de mis hipótesis diagnósticas y tratamiento manteniendo siempre la duda del costo/beneficio para mí encomendado. Que mi entrega al servicio tendrá un carácter sacerdotal y sagrado, sin caer en falsos misticismos ni mucho menos en el pensamiento mágico y la prepotencia del necio o del ignorante.

Reconocer el mérito del esfuerzo conjunto y de la honestidad: del límite de mi saber y el asombro frente a lo nuevo, provenga de la investigación científica o de la experiencia de mis pares. Manteniendo una actitud de humildad y gozo frente al que me enseña y de empatía y solidaridad hacia el que aprenda de mi. Mantendré la serenidad en todo momento y sostendré mis verdades dando cabida a la duda de los demás (siempre y cuando ambas sean con fundamento racional). Procuraré fomentar la originalidad en mi trabajo rechazando siempre la charlatanería y la práctica sin ética profesional. No transigiré con la necedad, la irracionalidad, la injusticia, los intereses mezquinos, el abuso y la falta de profesionalismos. Tampoco reconoceré autoridad que no emane del saber, el estudio, el sacrificio y la devoción por el servicio. Combatiré al déspota, al nepotismo y al demagogo, al política y al explotador y los tratataré como enemigos de la verdad y de la medicina.

Respetaré la vida como valor último junto con la calidad de vida y la calidad de muerte que todo ser humano merece. Toleraré la indiferencia, la distorsión, la marginación, el anonimato y hasta el desconocimiento a mi esfuerzo y méritos aun si conllevan agresión por maldad o ignoracia. Jamás esperaré recompensa alguna, ni me sentiré indispensable frente a nadie ni a nada. Reorientaré esas fuerzas negativas en favor de mi crecimiento espiritual sin lamentar mi suerte procurando llenar cada momento de mi vida con la lucha plena de esperanza, orientando a los jóvenes que a mi consultorio vengan hacia la búsqueda de lo ético y lo estético en este oficio de ser médico, aceptando el sacrificio último de perder la vida en el heroico anonimato de lo cotidiano. Aun si esto implica (que de hecho lo es) el estar solo y empezar de nueva cuenta sin otra cosa que la voz de nuestro interior que diga: sigue y que la paz sea contigo: frente a la interrogante del hombre, del universo y la vida. Así sea.

Fuente: La tradición médica. Luis Pando Orellana.


Traslation to english:

During my career my peers -not my self- spouted the hippocratic oath. I believe its obsolte and this new age asks for new commitments. I really liked the oath below, found on Luis Pando Orellanas book La tradición médica.

I swear for my life itself to love and respect the human being in general but, in particular to those that are entrusted for the treatment of their problems being them biological, psicological or social, withouthdistinction for sex, age, origin or political and social condition, also from religious belifs or frontiers.

Likewise I commit inside my skills boundaries to study and understand the problems of my patients under the basic premise “primum non nocere” (first, to do no harm). With the scientific method I will evaluate and pondarate all factors that follow the disease including the family and the society as patients. That I will use until exhaustion, without fear of asking, to say I don’t know and without fear of ridicule, always thinking on safeguarding the mental, physical and social integrity of my patients before mine. That there won’t exist in my thinking ideas or expresions as always, never or whatever.

That I’ll asume the responsability of my diagnostic hypothesis and treatments keeping the doubt of cost/benefit to my patient. That my delivery to the service will have a priestly and sacred character, without falling into false misticisms or anything like magical thinking and the prepotence of the foolish and ignorant.

To recognise the merit of compound effort and of truth: Of the boundaries of my knowledge and the astonishment at the new, coming from scientific investigation and the experience of my peers. Keeping a humble and joy stance after that who teaches me and the empathy and solidarity after that who learns from me. I will keep the serenity in all moments and hold my truths giving space to other doubt. (Always and when both are rational.) I will attempt to promete the originality in my work, rejecting always charlatanism and practice without professional ethics. I will not compromise with foolishness, the irrationality, the injustice, the mean interests, the abuse and lack of professionalism. I won’t recognize authority that doesn’t comes from knowledge, study, sacrifice or devotion for service. I will fight the despot, the nepotism and the demagog, the politician and the exploiter, I will treat them as enemies of truth and medicine.

I will respect life as the ultimate value together with quality of life and quality of death that every human being deserves. I will tolerate the indiference, the distortion, the margination, the anonymity and even the repudiation to my effort and merits even if they carry agresion caused by evil or ignorance. I won’t expect reward, or feel essential after somebody or something. I will redirect this negative forces in advantage of my spiritual growth without regretting my luck trying to fill every life’s moments into a full fight of hope, guiding the youth that comes to my office to serach for the ethic and aestethic in this trade of being a medic, accepting the ultimate sacrifice of losing my life in heroic anonymity daily life. Even if this involves (that in fact it does) to be alone and start again with any other thing but the voice of our inside that says: keep on and may peace be with you: facing the questions of man, universe and life.

Source: La tradición médica. Luis Pando Orellana.