La decadencia de los veintes

Ya me habían alertado sobre esto, sabría que pronto sucedería. La crisis de los veinte.

Para un médico jovén es peor, nos encontramos a un mercado laboral decadente con salarios de dos o cuatro salarios mínimos. ¡Un solo salario mínimo no alcanza para la despensa básica! ¡Apareces después de una larga carrera académica en un sociedad que desea matarte de hambre y sacarte el agua de los huesos porque todos nos vamos a la pobreza! ¡Mantente animado! ¡Eres joven y existen quienes tienen menos que tú! Calmate. Ni inflación de la moneda, ni la esclavitud moderna de los trabajadores, ni la manipulación de masas, ni siquiera el calentamiento global puede detenernos. ¡Somos la humanidad! Mientras tanto las minorías guardan la mayoría de la riqueza global.

Desperté a los 23 años con una deuda bancaria enorme, como gran parte de mi generación. ¡Créditos educativos!  ¿La educación es un derecho que te dan los inversores de gran capital a cambio de tu mejor rentabilidad profesional? ¡En civismo me dijeron que la educación era laica y ….¡Créditos para la salud! ¡Codicia a su máxima expresión! ¡Malditas promesas revolucionarias!

Y ahora parece que deseo casarme con este sistema, herencia de la revolución, que perdió todos sus valores. Quiero hacer mi servicio social y mi residencia. Quiero ir mas allá con mis proyectos. Quiero comer mejor y hacer ejercicio. ¡Pero no quiero deber mi vida y la de mi familia a un banco! Nuestro mundo lleno de contradicciones y la vida siempre como paradoja.

¡Estudia! Es la mejor inversión. Si claro, cuando la economía crecía al ritmo de petroleo y el babyboom…

Ahora no me alcanza ni para libros ni para curso, ni para nada.

Los veintes, 20… 18. ¡Todos en deuda! ¡Gobiernos, empresas, familias, el mundo! ¡Todos en rojo! ¡Presos de nuestra propia hambre!

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